Ejercicio físico, ¿enemigo o aliado en el tratamiento de los TCA?

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Ejercicio físico, ¿enemigo o aliado en el tratamiento de los TCA?

Nuevas investigaciones sugieren que el ejercicio físico es seguro y aporta numerosos beneficios en personas con tratamiento de los TCA? 

Los Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA) son trastornos mentales que se relacionan con una conducta alterada respecto a los hábitos alimentarios, lo que se traduce en comportamientos que van desde comer de manera descontrolada hasta la falta de ingesta de comida. Suelen aparecer en la adolescencia y, en el 90% de los casos, en mujeres. Según los procedimientos tradicionales, se desaconseja a las pacientes practicar ejercicio físico durante el tratamiento de la enfermedad. No obstante, nuevas investigaciones contradicen esta teoría y sugieren que realizar ejercicio físico en diferentes fases del tratamiento es seguro y que, además, aporta numerosos beneficios en personas con TCA.  

Los argumentos por los que los procedimientos tradicionales de tratamiento del TCA desaconsejan totalmente la práctica de ejercicio físico se fundamentan en que el ejercicio puede convertirse en una medida de control del peso y ser nociva para la salud. Además de contribuir en la cronicidad de la enfermedad, empeorar la calidad de vida y el malestar psicológico, e incluso incrementar el riesgo de conductas suicidas.  

Al respecto, varias investigaciones contradicen estas teorías y sugieren que el ejercicio físico puede ayudar en distintas fases del proceso.  

En este sentido, Brian Cook, PhD, en su revisión del 2016, explica las características que debe reunir el programa de ejercicio en el tratamiento del TCA e indica que el ejercicio no es apto para todas las pacientes, por lo que es imprescindible una valoración de la condición física y psicológica. Esto permitirá adecuar la modalidad, la intensidad y la frecuencia del ejercicio a cada persona y detectar aquellas pacientes para las que practicar ejercicio suponga un riesgo.  

Por su parte, la Dra. María Fernández, psicóloga e investigadora, demuestra en sus estudios que el ejercicio es seguro y aporta numerosos beneficios en personas con TCA, siempre y cuando se acompañe con una monitorización exhaustiva, un aporte nutricional adecuado y apoyo terapéutico. 

En definitiva, los resultados derivados de la investigación hasta la fecha son prometedores y arrojan una visión distinta de la tradicional en el abordaje de la actividad física en pacientes con anorexia nerviosa. Sin embargo, son necesarios más estudios que analicen los efectos concretos que puede tener el ejercicio en las distintas fases del tratamiento.  

Los Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA) afectan a millones de personas en el mundo. Existe un amplio consenso que en el desarrollo de estos trastornos están implicados factores biológicos, psicológicos y socioculturales. Pueden afectar a personas de cualquier edad, sexo, raza o nivel socioeconómico, aunque lo más frecuente es que se inicien en la adolescencia o adultez joven y afecten en mayor medida a mujeres que a hombres.

Todos los subtipos de TCA se caracterizan por una conducta alterada frente a la ingesta alimentaria o la aparición de conductas para controlar el peso. Con frecuencia los síntomas de TCA varían a lo largo del tiempo y muchas personas, que inicialmente, presentan cuadros más restrictivos, pueden acabar desarrollando atracones o a la inversa. Los TCA están asociados a múltiples complicaciones médicas y psicológicas y afectan al funcionamiento psicosocial de la persona.

¿A cuántas personas afecta el Trastorno de la Conducta Alimentaria?

Epidemiología de los Trastornos de Conducta Alimentaria, afectan principalmente a adolescentes y mujeres jóvenes

Los Trastornos de Conducta Alimentaria afectan principalmente a las  adolescentes y mujeres jóvenes. Los estudios muestran que la prevalencia ha aumentado desde los años 50. La frecuencia clásicamente reconocida de un varón por cada 10 mujeres con un Trastorno de la Conducta Alimentaria parece estar cambiando y haber aumentado el porcentaje de varones que presentan este trastorno.

La prevalencia a lo largo de la vida de la Anorexia Nerviosa es de hasta un 4,2%. La prevalencia  a lo largo de la vida de la Bulimia Nerviosa oscila entre un 2-4%  aproximadamente, y la del Trastorno por Atracones es de  un 2%. Respecto al Trastorno Evitativo/Restrictivo de la Ingesta de Alimentos, son necesarios más estudios para poder estimar su prevalencia, pero se estima que entre un 3-5% de los niños pueden tener este trastorno.

INFORMACIÓN DOCUMENTADA POR: 

Patricia Díaz, enfermera del Servicio de Psiquiatría y Psicología Infantil y Juvenil del hospital Clínic Barcelona.  

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